martes, 4 de marzo de 2014

Niños y Camping: algunas experiencias que tus hijos deben vivir antes de ser adultos


La infancia es una edad que debe marcar con experiencias hermosas, es una época para aprender, descubrir y sentir el entorno que nos rodea. Y en ese entorno hay ciertas vivencias que son especiales cuando eres niño, perder la oportunidad es una lástima, pues una vez superada esta edad ya nunca serán lo mismo.

Hoy hemos querido prepararte una breve lista con algunas de ellas, muchas puedes hacerlas cuando vas de camping, nosotros vemos esa ilusión en muchos niños que vienen a La Lomilla, toma nota y disfruta con los más pequeños:

  1. Comer fruta recién cogida de un árbol: manzanas, higos, almendras o tal vez nueces. Recoger un fruto directamente de su fuente, comprender que éste necesita su proceso para llegar hasta nuestra mano, y disfrutarlo. 

  2. Sentir los elementos de la naturaleza: el sol veraniego, el aire fuerte soplando en otoño, el frío de la mañana en invierno, la lluvia, el olor a mojado entre los pinos. Son pequeños detalles que la memoria guarda y regresarán a su mente el resto de sus vidas trayendo hermosos recuerdos de la infancia.

  3. Ensuciarse, mezclarse con lo natural: en la actualidad parece que mancharse las manos o la ropa jugando es o debe ser algo prohibido. Obvio que los niños y niñas deben aprender a estar limpios, pero de vez en cuando es bueno que puedan sentirse cerca de la tierra y la naturaleza, mezclarse con el agua, el barro, el polvo, las hojas de los árboles. Es una forma de acercarse a lo natural, de sentir de cerca el tacto y el olor de lo que nos rodea. Y además es súper divertido ir al campo y jugar, imaginar y no preocuparse por ensuciar la ropa. Merece la pena.

  4. Disfrutar de la noche en la naturaleza: cuentos, fábulas, quizás historias de terror, chistes. Inventar nuevas formas de contar, de participar, de imaginar. Sentados juntos en familia o entre amigos, a la luz de las estrellas o junto a una hoguera, en el suelo, entre los árboles. La noche lo cambia todo. Los niños de hoy suelen temer más la oscuridad, y es bueno aprender que en ella existe mucha belleza y se pueden divertir de muchas formas. Aprovecha las noches de verano para ver estrellas (descubre el turismo astronómico), buscar gamusinos, acampar con tienda de campaña, dar un paseo con luna llena.

  5. Construir refugios en la naturaleza: ¿quién no recuerda haber construido (o intentado) una casita en un árbol o quizás un rincón escondido en la naturaleza? Los niños tratan de imitar a los mayores, forma parte de su proceso de aprendizaje para desenvolverse en el medio que les rodea. Construir una simulación de hogar es muy divertido, bastan unas ramas, o unas piedras, o quizás maderas o troncos. Es una experiencia que genera creatividad y fuertes dosis de imaginación, para los niños hacer su propia casa está cargado de simbolismo devolviendo una experiencia inolvidable. Anímalos a hacerlo, favorece que sea en lugares naturales, no peligrosos y que no dañen el entorno o el ecosistema. Existen muchas lecciones interesantes que ellos solos aprenderán.

  6. Vivir un día de nieve: no solo tocar la nieve y disfrutar de ella, lo cual es maravilloso, si no además ver, tocar y sentir una nevada. Los niños pueden sentir de forma especial esa paz que transmite la montaña cuando está nevando, la quietud, el silencio y la tranquilidad que se respira. Ver los copos caer y acumularse sobre el suelo. Despertar a la mañana siguiente con el manto blanco que cubre todo el entorno. No tiene precio.

  7. Descubrir animales en libertad: en la naturaleza podemos encontrar infinidad de oportunidades para ver animales libres en su hábitat. Respetando su entorno y a ellos mismos, para los niños puede ser estupendo buscarlos, descubrirlos y observarlos. El sentirse cerca de ellos es una experiencia especial. Desde el más pequeño renacuajo en una charca hasta una vaca pastando, pasando por cabras montesas, zorros, erizos, etc. Si llevas una cámara de fotos ellos podrán "cazar" a estos animales e inmortalizarlos para el recuerdo.

  8. Construir sus propios juguetes: dejar que ellos mismos creen elementos para jugar es ideal no solo para motivar su imaginación y creatividad, además resulta una vivencia muy positiva, crear con sus propias manos algo con lo que jugar, un instrumento útil (siempre con imaginación). Unas espadas de palo, una pequeña presa en un arrollo, un tirachinas de palo... 

  9. Plantar: cultivar no solo la planta si no también la paciencia para verla crecer. Preparar la tierra con sus propias manos, colocar la semilla y regar durante un tiempo. Un proceso muy sencillo pero que resulta una experiencia hermosa para los más pequeños, que encuentran en ello algo mágico y especial, están descubriendo el inicio de una vida y aprendiendo valores del cuidado de la naturaleza entre otros.

  10. Explorar, improvisar, vivir: en definitiva deshacerse de los lazos con las grandes urbes por unos días, ir al campo, a la montaña o a un pequeño pueblo. Descubrir la naturaleza y dejarse llevar. Que la imaginación haga el resto. Jugar a ser exploradores, aprender del mundo agrario, de paisajes inhabitados, ascender a cimas, encontrar grutas y cuevas, yacimientos arqueológicos, visitar centros de interpretación. ¡Hay tanto por hacer! No dejes que ir de camping o a una casa rural se convierta en algo aburrido solo porque no tengas una televisión con 40 canales o una play station para entretener a los niños. Provoca la creatividad en ellos haciendo que nazca en ti. Consulta a los lugareños o a los gerentes de turismo rural de la zona (nosotros tenemos muchas ideas de turismo en el Marquesado del Zenete) por opciones interesantes para hacer, aléjate de lo pre-establecido. Explora, improvisa y vive.

Estos son nuestros consejos, ¿te gustan? ¿añadirías algunos más? Cuéntanos en los comentarios, queremos aprender también de ti. 

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